Historia

Historia de la evolución de la Diócesis

El camino del Pueblo de Dios

 “El Espíritu del Señor está sobre mí. Me envió a traer la buena nueva a los pobres, a anunciar a los cautivos su libertad, a los ciegos que pronto van a ver, a despedir libres a los oprimidos y a proclamar el año de la gracia del Señor”.  (Lc.  4. 16-18)

Con estas palabras, Jesús dio comienzo a su misión en Nazaret, despertando las esperanzas del pueblo que le escuchaba; confirmando con su vida, con sus palabras y con sus obras, la presencia de Dios en la historia de hombres y mujeres, para devolverle su amistad y darle vida en abundancia. Con estas palabras inició el camino del Reino y llamó al discipulado. En el seguimiento del camino de su Señor, la Iglesia que peregrina en Formosa,  también quiere anunciar el Evangelio de Jesús como Buena Noticia para el pueblo.

Sabemos que el pueblo esta abrumado por malas noticias que tiene su raíz en el pecado personal y social. Sabemos que nuestra misión como Iglesia es anunciar a Cristo salvador; anuncio gozoso que ilumina la dignidad de todo hombre y toda mujer que viene a este mundo, para guiarlo a la comunión con Dios Padre con los hermanos y hermanas.

Sabemos también como Iglesia, Pastores y Fieles que en el desempeño de esta misión no siempre hemos tenido la transparencia de nuestro Señor y somos conscientes de que la misma Iglesia está necesitada de purificación y que por lo tanto debemos avanzar por la senda de la penitencia y de la renovación.

En esta línea de acción de gracias y de conversión  hemos celebrado grandes  acontecimientos que nos llenan de gozo como pueblo de Dios. Cincuenta años de la creación de nuestra Diócesis. Cincuenta años de la designación como Obispo de Monseñor Raúl Marcelo Scozzina es un tiempo más que susficiente para que un pueblo elabore un proyecto histórico y descubra su propia identidad y misión.

En estos años, la Iglesia de la Diócesis ha llegado a formular su proyecto como pueblo de Dios en Formosa; y lo expresado inicialmente en el diagnóstico Pastoral, sus prioridades y opciones: Los Pobres, La Palabra de Dios, Las Comunidades Eclesiales de Base, Las Pequeñas Comunidades, La Formación Permanente.

Como sabemos, hay muchas tentaciones en el camino. Hay tentaciones de detenerse e instalarse, de encerrarse en la casa; es la tentación del poder, del dominio de ser servido en lugar de servir. La tentación de acaparar, en lugar de compartir, de rechazar la cruz. Somos lanzados nuevamente a la Misión de Jesús y otra vez al camino, pues aún no hemos llegado a la meta.

Otra vez a abrir las puertas y ventanas de la casa que estamos construyendo para volver y anudar la hermandad. A ponerse el delantal para servir, no para ser servido e invitar a la mesa a los excluidos. A recibir, ofrecer y compartir gratuitamente el Pan de la Fraternidad, de la Palabra y de la Eucaristía y el vino de la Alegría y la Esperanza que pasa por la Cruz.