INSTITUCION AL MINISTERIO DEL ACOLITADO

 

El pasado viernes 10 de junio, durante la Celebración Eucarística  realizada en la Iglesia Catedral Nuestra Señora del Carmen, el obispo diocesano Monseñor José Vicente Conejero Gallego instituyó al Ministerio del Acolitado a los Laicos: Eduardo Alberto Merlo y Osvaldo Persoglia.

 

ACOLITADO PERSOGLIA-MERLOEsta institución, que es un ministerio de la Iglesia católica, tiene como finalidad colaborar con el Presbítero durante las celebraciones litúrgicas. Nace en realidad hace muchos años ya que desde los primeros siglos de la Iglesia se dio este nombre -Acólito- a aquéllos que, aspirando al ministerio eclesiástico, se dedicaban a acompañar a los obispos llevando y trayendo las cartas que recíprocamente se escribían. También recogían las ofrendas de los fieles que se bendecían durante la misa y, al final, se entregaban a los diáconos y presbíteros para su distribución.
En nuestros tiempos se instituye como acólito a los candidatos a las sagradas órdenes del diaconado y del presbiterado siendo sus funciones, entre otras las de: Distribuir la comunión, especialmente cuando el número de los comulgantes es elevado y no hay suficientes ministros. En circunstancias especiales puede exponer y reservar el Santísimo Sacramento, pero no dar la bendición eucarística.
Como es de saber, las necesidades pastorales de la Iglesia, cada vez son mayores, movido por ello es que se debe contar con más laicos y personas para ser auxiliares extraordinarios en su función de enseñar.
Estos hermanos que, tras su formación académica y la madurez humana y cristiana, amor a la Iglesia y espíritu de oración, tras la institución de este ministerio, deberán acrecentar día tras día su capacidad para el diálogo, sentido moral y de responsabilidad.
Deberán estar dispuestos a continuar viviendo de su propio trabajo en la vida civil e insertos en la vida común de la gente, siendo testigos cualificados de la vida cristiana.
Aceptar el Ministerio que le encomienda el obispo, o superior competente, en perfecta comunión con el mismo y con los presbíteros y en estrecha conexión con los seglares comprometidos en la Iglesia.
Como Iglesia diocesana que peregrina en estas tierras agradecemos a estos hermanos que, libremente, han aceptado este ministerio. Rezaremos para que el Señor les dé las fuerzas necesarias para cumplir con la tarea encomendada.

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