Obispo Actual

Monseñor José Vicente Conejero Gallego

 Monseñor José Vicente Conejero Gallego nació en Plasencia, España, el 5 de abril de 1951. Fue ordenado Sacerdote Diocesano en la Catedral de Plasencia el 20 de junio de 1975. Elegido obispo coadjutor de la Diócesis de Formosa el 5 de diciembre de 1996 por el Papa Juan Pablo II;  recibió la Consagración Episcopal el 19 de  marzo de 1997. El pasado 19 de marzo del 2014, cumplió 17 años de su Ordenación Episcopal.

JOSE VICENTE

 Monseñor Conejero es el tercer Obispo Diocesano de Formosa por sucesión desde el 14 de enero de 1998. Natural de Plasencia (Extremadura) España, ingresó al seminario menor de su ciudad natal cuando contaba con apenas once años, iniciando sus estudios de Latín y Humanidades. Posteriormente hace lo propio en el seminario mayor, en el que realizará estudios de Filosofía y Teología. Es ordenado Sacerdote Diocesano en la Catedral de Placencia el 20 de junio de 1975.

Llega a Formosa en el año 1976,  a través de los Misioneros de la Consolata y a partir de su llegada inicia su tarea pastoral como Vicario Cooperador de la Parroquia de Palo Santo y Pirané. Con el correr de los años es designado como delegado Diocesano de las Vocaciones, de la Juventud y Director Diocesano de Catequesis.

En el año 1982, Monseñor Dante Sandrelli lo nombra Párroco de la Sagrada Familia en la ciudad de Formosa, cargo en el que se desempeñó por  nueve años.  Se trasladó a  Roma (Italia) donde ingresó  a la Pontificia Universidad Gregoriana  de cuyos claustros egresará con el título de Licenciado en Teología Moral. Serán éstos los dos únicos años que permanece fuera de la Diócesis.

A su regreso se lo designa Párroco de San Luis Rey de Francia de la ciudad de Formosa, al mismo tiempo es designado Vicario General de la Diócesis. Mientras desempeñaba este cargo se le notifica el nombramiento de Obispo por parte del Papa Juan Pablo II. 

MONS. CONEJERO

Al momento de recibir su designación contaba por entonces con 45 años de edad. Monseñor José Vicente, elige como lema episcopal: «Sólo Tú, Señor».

A partir de su designación, realiza una intensa labor pastoral y le da un nuevo impulso a la Organización Pastoral y Administrativa de la Diócesis.  Se destaca entre ellas la erección de cinco nuevas Parroquias, tres en la ciudad capital: Nuestra Señora de la Esperanza, Nuestra Señora de Itatí y Nuestra Señora del Rosario. San Juan Bautista y San José Esposo de María en la Ciudad de Clorinda.

Edificó el templo la Sagrada Familia, Parroquia donde se desempeñó como Cura Párroco. Hizo lo propio con el templo donde se rinde culto a la Santísima Virgen Nuestra Señora del Puerto en la comunidad de Boca Riacho Pilagá.

Inició la obra del  nuevo edificio del templo San Luis Rey de Francia, donde se desempeñaba como Párroco al momento de ser ordenado como Obispo Coadjutor de la Diócesis de Formosa.

Construyó, además, el nuevo edificio de la Sede Episcopal. Tras cumplir 18 años frente de la Iglesia formoseña, ha encarado un nuevo desafío, la ejecución  la obra del Centro Vocacional Diocesano “San José”, lugar en el que funcionará el futuro Seminario de la Diócesis.

José Vicente, es un hombre caracterizado por un  enorme dinamismo y  gran capacidad de trabajo,  animado por un profundo espíritu de fe y una filial devoción a la Virgen María,  en forma permanente da lo mejor  de sí para hacer crecer esta porción de la Iglesia de Cristo en la Argentina que le fuera confiada por el Santo Padre.  Continúa con gran entusiasmo la tarea emprendida por sus antecesores,  imprimiéndole una impronta personal, nuevo auge y vitalidad.

 La feligresía católica formoseña  -un pueblo agradecido-  pide oraciones para que el Señor, en su bendita misericordia, lo proteja y para que la Santísima Madre Nuestra Señora del Carmen le dé la fuerza necesaria, que los tiempos complejos y difíciles en los que estamos inmersos requieren, para llevar adelante con toda fidelidad, el normal cumplimiento de la misión pastoral que le fuera confiada. Nuestras oraciones lo hacemos desde la plena convicción que la tarea de nuestro pastor  solo podrá ser una realidad con la unión y la colaboración como el eje central del trabajo pastoral.

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ESCUDO EPISCOPAL

ESCUDO EPISCOPAL MONSEÑOR CONEJERO

Sólo Tú Señor Jesús, Redentor de los hombres

 La Cruz

Árbol de la Vida “donde estuvo clavada la salvación del mundo” y por medio de la cual “ha venido la alegría al mundo entero`. Como Pablo, queremos predicar al Mesías crucificado, escándalo y locura para los que se pierden, sabiduría y portento de Dios para los que se salvan (Cf. 1 Cor 1, 18-25 ). Estamos plenamente convencidos de la promesa de Jesús de que cuantos creamos en Aquel que fue levantado en lo alto de la Cruz, `tendremos vida eterna” (Jn 3, 14).

 La Eucaristía

El Cuerpo y la Sangre del Señor es el Memorial de la Pascua de Cristo, inseparable del sacrificio de la Cruz. Es el Misterio de la fe que actualiza y realiza la obra de nuestra redención. Queremos que ella sea la fuente y la cumbre de toda nuestra vida eclesial. Todos nuestros esfuerzos evangelizadores tienden a la Eucaristía y siendo ella el gran signo de la unidad, sabemos que ella hace la Iglesia, uniéndonos a todos en un solo cuerpo.

 La tierra formoseña

Bajo la Cruz y los signos eucarísticos del pan y el cáliz está la tierra de Formosa abierta con nueve surcos, como nueve son los departamentos de nuestra provincia. Todos cuantos habitamos esta bendita tierra, arada ya por el trabajo y el sudor de muchos hermanos y hermanas en la fe, que nos precedieron, están esperando la semilla de la Palabra de Dios, para que así como nuestros campos ofrecen el blanco fruto del algodón, también nosotros podamos producir frutos de justicia y santidad. La misma fe nos hará vivir a todos en alegría y fraternidad, superando las divisiones y desigualdades que quebrantan la unidad

 María

Estrella de la mañana y de la Nueva Evangelización, brilla en el cielo, junto a la Cruz de su Hijo Jesús. Su presencia discreta y suave, pero eficaz, nos consuela y anima en medio de las dificultades. La Madre de Dios y de la Iglesia, sigue intercediendo por nosotros, pecadores, mientras peregrinamos a la Casa del Padre Dios.

 Toda nuestra vida no quisiera sino emplearse en anunciar y proclamar – en el cielo, en la tierra, en el abismo- la Cruz del Señor hasta que venga, pues Dios quiso por su medio reconciliar consigo al universo, lo terrestre y lo celeste, dándonos su paz con su sangre derramada en la Cruz (Col. 1,19-20 Por todo esto también desde Formosa proclamamos: Sólo Tú, Señor.

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Carta del Papa Juan Pablo II,  mediante la cual se nombra Obispo a Monseñor Conejero

 Juan Pablo Obispo, Siervo de los siervos de Dios

 Al querido Hijo JOSÉ VICENTE CONEJERO GALLEGO, hasta el presente Vicario General de la Diócesis de Formosa, electo Obispo Coadjutor de la misma Sede, salud  y … Bendición Apostólica.

 Dado que en épocas pasadas fue llevado muy oportunamente a esas regiones el mensaje del Señor y sus saludables beneficios. Nos queremos que todos esos bienes se consoliden y se difundan lo más extensamente posible, a la par que disponemos suministrar la ayuda apropiada. Ahora, en particular, deseamos proveer a las necesidades de la Iglesia de Formosa, cuyo Prelado, el Venerable Hermano Dante Sandrelli, para realizar más eficazmente el ministerio pastoral, confiadamente nos ha pedido una ayuda.

 Mientras considerábamos este asunto, tú, querido Hijo, en razón de los oficios que laudable mente has cumplido en el pasado, nos has parecido apto y digno para desempeñar dicho cargo. Por lo cual, acogiendo el parecer de la Congregación para los Obispos, con nuestra potestad Apostólica te elegimos y nombramos Obispo Coadjutor de la diócesis de Formosa, con todas las obligaciones y derechos que, según las prescripciones de los sagrados cánones, corresponden a tu condición y destino.

 Antes de la consagración episcopal, que podrás recibir en cualquier lugar del mundo, fuera de la Ciudad de Roma, es necesario que hagas la profesión de fe y emitas también el juramento de fidelidad a nos y a nuestros sucesores.

 Procurarás diligentemente que los formularios usados a ese efecto sean enviados a la Congregación para los Obispos. Informarás asimismo de tu elección al clero y al pueblo fiel, a quienes desde ahora exhortamos a realizar más fervorosamente aún la labor apostólica. Por otra parte, querido Hijo, tú has dado ya claro testimonio de tu capacidad en el desempeño del oficio anterior de Vicario General. Por eso, habiendo comenzado casi desde entonces, esfuérzate en propagar generosamente los dones salvíficos del Salvador, juntamente con el mismo Ordinario, a fin de que esa comunidad eclesial se muestre cada vez más floreciente y honrosa.

 Dado en Roma, junto a San Pedro, el día cinco del mes de diciembre del año del Señor mil novecientos noventa y seis, decimonoveno de Nuestro Pontificado.

Juan Pablo II